
Sobre la noche estrellada (1889), de vincent van gogh
Allí, descansa arropado
bajo la oración del verde.
Ahí, junto a los girasoles,
habla la lengua muda
de las almas vegetales.
Porque no eran girasoles,
era el desasosiego del amarillo.
¿Y el campo?
El campo no estaba allí para mirarlo.
Estaba para sacarle preguntas
a las raíces y descifrar las espigas.
Respirar el azul era el sentido de la vida.
Porque no era el campo,
era el sueño de los tallos.
Ahí se quedaba hasta la noche
para pintar la herida,
no porque debiera sanar.
Sólo como un caballete olvidado
junto al rojo de su corazón derramado.
Porque no eran estrellas lo que veía,
eran sus lágrimas plateadas mientras caía…
Vincent van Gogh, La noche estrellada, 1889.
Óleo sobre lienzo.
Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York.